Eucaristía presidida por el P. Ángel Espinosa, de México

El 14 de junio se celebró en la Casa de la Anunciación de Santo Domingo una Eucaristía presidida por el padre Ángel Espinosa, de México, quien se encontraba en el país invitado por el Despacho de la Primera Dama de la República Dominicana, para impartir reflexiones dirigidas a matrimonios. El carisma del P. Ángel es precisamente trabajar con matrimonios en sus problemas conyugales. Sus prédicas y reflexiones son fruto de sus más de veinte años asesorando a matrimonios; como él mismo lo dice, escuchando sobre las dificultades que han tenido muchísimas parejas.

Al final de la misa, al P. Ángel le obsequiamos los libros del P. Emiliano Tardif, de parte del Director Local, Santiago Rodríguez.

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Misa de sanación en la capilla San Pedro

La Comunidad Siervos de Cristo Vivo, a través de la Casa de la Anunciación de Santo Domingo, fue invitada por los integrantes de la parroquia San Martin de Porres de Los Minas, Santo Domingo, a participar en la capilla San Pedro de sus fiestas patronales. Se celebró una Eucaristía el 27 de junio, en donde se oró especialmente por los enfermos.

La misa fue presidida por el padre Rodrigo Hernández. El sacerdote y los siervos Rosa Portes y Sandy Canario oraron por la sanación de los enfermos. Jesús manifestó su presencia viva con signos y prodigios, mediante sanaciones físicas palpables. Se fortaleció la fe de todos los presentes.

Luego de la Eucaristía, los Siervos de Cristo Vivo presentes (unos diez miembros) fueron agasajados por los servidores de la capilla San Pedro. Hubo un intercambio de ideas y se acordó la celebración de un próximo Seminario de Vida en el Espíritu.

Renovación de compromisos de los miembros de la Casa de la Anunciación, Santo Domingo

El lunes 18 de junio, en la reunión comunitaria, frente a Jesús sacramentado, los miembros de la Casa de la Anunciación de Santo Domingo renovaron sus promesas de pertenencia y obediencia durante la adoración al Santísimo. Fue una hermosa noche de profunda oración, alabanzas y profecías. Durante esa noche los SCV se comprometieron a respetar y cumplir los estatutos de nuestra comunidad, a seguir trabajando en los diferentes ministerios proclamando que Jesús está vivo y a ser obedientes con las autoridades de la CSCV y de nuestra Iglesia.

Permanecer en el Camino

El lunes 18 de junio 2018, la Comunidad de la Casa de la Anunciación se reunió alrededor del Señor expuesto, para “renovar las promesas de pertenencia a la comunidad”.

Se invitó a María Armenteros a tomar la palabra, y ella compartió lo siguiente:

Tenía unos dos años de haber conocido al Señor y de que Él me llamara a seguirle,  todavía no a la CSCV ya que era el año 1975,  sino llamada a tener esta relación de amor con El.  Recuerdo que ese día, con los ojos cerrados, en oración, sentí una certeza muy grande de la presencia del Señor frente a mi haciéndome una invitación.  El simplemente me dijo “ven”. “Ven conmigo, vamos a caminar”.

El camino

Allí empezó el sentido “del camino”,  que es lo que quiero hoy, proponerles a todos.

Siempre hay un inicio en el camino.  Recuerdo que empecé a caminar detrás de Jesús.  El iba delante, y yo iba detrás de El.  Empecé a darme cuenta de que íbamos en un camino que era difícil.

Era un camino que tenía muchos yerbajos, desechos, basura.  Un camino que tenía piedras, que hacían difícil el caminar… pero ¡qué hermoso!

Jesús llevaba un cayado, y a medida que El iba encontrando las dificultades con las que yo me habría de encontrar, El las iba apartando.  El me iba abriendo paso en el camino.

No nos olvidemos de esa realidad: se nos ha invitado a un camino.  Pero lo importante es saber que no vamos solos.  El nos guía en este camino. ¡Ay de nosotros cuando ya no contemos con Aquel con Quien hemos estado caminado!

Recuerdo que seguimos caminando sin parar.  Después de un rato de estar caminado, empezaron a pasar cosas que me llamaron la atención.

Las cerezas

La primera fue que vi un árbol de cerezas.  Un cerezo llenecito de cerezas rojas, maduras. Cuando las vi, yo que ya tenía hambre, quise coger de estos frutos.

¡Cuantas veces nos pasa esto!  Vamos en el camino y en este caminar con Jesús, queremos quedarnos en los frutos, saciarnos con ellos y no seguir el camino.

¿Y qué pasó?  Sucedió que cuando empecé a tratar de coger algunos de los frutos,  bajé la velocidad.  Cuando me di cuenta, ya Jesús iba mucho más adelante que yo.  Entonces para alcanzarle tuve que empezar a correr un poquito detrás de El.

¡Pasa tanto esto en nuestras vidas!  Si nos detenemos en cosechar los frutos, cuántas veces después tenemos que poner mucho esfuerzo de nosotros, apresurarnos para poder seguir detrás del Señor.  No olvidemos que los frutos le pertenecen sólo a Él.

Las ovejas

Pero así mismo, como surgió este árbol, así mismo surgió un pasto y estaba lleno de ovejas que estaban pastando en un prado verde.  ¿Y saben qué?  Yo estaba cansada, porque habíamos caminado mucho.  Y fue tanta la tentación de descansar, que me detuve en el camino y se me fueron los ojos detrás de las ganas de quedarme ahí con las ovejas.

¿Pero saben lo que pasó?  Cuando volví a mirar el camino, ya no veía a Jesús.  ¿Por qué?  Por que El había doblado a un recodo y ya no se veía.

¡Entonces fue que me tuve que mandar a correr de verdad!  ¡Entonces fue que tuve que hacer esfuerzos!  ¡Entonces fue que tuve que volver a desear estar cerca de El, de seguirlo en el camino que El iba!  Y tuve que poner todos mis esfuerzos, todo mi anhelo hasta que finalmente llegué a alcanzarlo… y El siguió en el camino.

El túnel

De repente, vi que Jesús se metió en un túnel.  Era un túnel de zarzas.  Era un túnel de esas zarzas que tienen espinas.  Cuando vi que Jesús se metió ahí, y empecé a ver todo ese enredo y todos esos espinos, me dio mucho temor.

Me dio temor porque yo vi que el túnel era oscuro, y tenía muchas espinas.  Pero junto al miedo me llegó una certeza a todo mi ser:  ¡Si El entró, yo puedo entrar, siempre  que vaya detrás de El!

¡Y me metí en ese túnel!

Y empezamos a caminar dentro de él… y poco a poco, ¿saben lo que pasó?  El túnel se fue haciendo mas estrecho, y mas estrecho, pero yo seguía en ese camino porque sabía que Jesús iba delante, a pesar  de que ya estaba casi oscuro.

A medida que iba caminando dentro del túnel, entendí que lo que estaba viviendo es un momento que llega en nuestra vida, en la que se sigue caminando por la conciencia de que se ha asumido el seguir fielmente en el camino junto a Jesús, y que ya no hay vuelta atrás, a pesar de todo.

¿Saben por qué?  Porque todas esas espinas empezaron a rasgarme el vestido.  Después que me quitaron toda la protección del vestido.  Se empezaron a rasgar mis carnes.  Jirones de piel se iban arrancando y aunque era un gran sufrimiento, seguí caminando, diciéndome a mi misma:  “El pasó por aquí, yo puedo seguir”.

¡No hay vuelta atrás!

Y diciendo esto, de repente todo desapareció.  El túnel, las espinas, el camino.  Delante de mi había un espacio infinito y al fondo podía ver las Cúpulas de la Nueva Jerusalén.

Toda mi alma exultante decía: ¡Señor, tu Ciudad, tu Ciudad!  ¡La Jerusalén Celestial!

Mi alma entendía como la fidelidad de permanecer en el Camino me había llevado a la Casa donde habitaría por toda la eternidad.

El exilio había terminado.  Había llegado a mi Casa.

Por María Armenteros Malla

Adoración perpetua

El sábado 2 de junio se reinició el programa de adoración al Santísimo las 24 horas en la Casa de la Anunciación de Santo Domingo, luego de un tiempo de espera por la remodelación de nuestra Casa Madre. El proyecto persigue conseguir que en esta casa de oración se pueda tener expuesto el Santísimo los 7 días de la semana para quien quiera estar a sus pies.

Consagración al Sagrado Corazón de Jesús

El pasado 8 de junio, Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, unos veinte hermanos, entre siervos y colaboradores de la Casa de la Anunciación de Santo Domingo, se consagraron al Sagrado Corazón de Jesús en una emotiva misa presidida por el padre Andrés Dumas. Los consagrados recibieron su cinta roja con la medalla del Sagrado Corazón de Jesús para usarlas cada primer viernes de mes.

Celebración eucarística de Corpus Christi

El jueves 31 de mayo, un nutrido grupo de miembros de la Comunidad Siervos de Cristo Vivo y de candidatos de la Casa de la Anunciación de Santo Domingo participó de la celebración multitudinaria organizada por la Arquidiócesis de Santo Domingo frente al Faro a Colón. Alrededor de 100,000 feligreses de toda la Arquidiócesis acudieron entusiastamente a participar de tan importante celebración.